martes, 29 de marzo de 2016

LA INTENCIÓN TRAS EL GESTO.


LA INTENCIÓN TRAS EL GESTO.


Echad a las sombras, echad a las sombras, echad a las sombras, contemplar la noche sagrada con vista consciente , a la espera de los signos que aparecen...”

Kari Rueslatten - Shadowchant -

Creemos necesario hacer mención de algo antes de continuar el presente escrito. Es creencia común entre las gentes el pensar que quienes transitan el sendero oscuro son seres desordenados, víctimas de apetitos y hábitos peligrosos, que fácilmente pueden abocarnos a padecer toda serie de perniciosas situaciones. Como ya hemos reconocido otras veces, el sendero entraña sus riesgos, es cierto.

Por esa razón y a consecuencia de ella, quienes en verdad transitan las sombras son su propia luz.

Hubo un tiempo en que Hekate tuvo a bien el darme a contemplar la grandeza del vacío, la armoniosa y perfecta vacuidad. Pocas cosas existen más hermosas que la perfecta quietud de lo eterno, el inalterado reposo de la más completa ausencia. La infinita magnitud que comprende todo aquello que puede ser llenado. Experimentar esto, te hace consciente del desapego necesario para contemplar la existencia en su dimensión más completa.

La vida únicamente puede vivirse saltando al vació incierto de la existencia, al abandono total en su experiencia. A pesar de ello, son necesarias algunas cosas para acometer dicha empresa de forma totalmente genuina. Es prioritario imponerse una cierta demora entre el momento en que surge el deseo de obtener algo, y el conseguirlo. Esa es la diferencia entre nosotros, y quienes no entienden los caminos que recorren los hijos de las muchas máscaras de Lucifer.


Nuestro distanciamiento del mundo corriente, nos permite acceder a la existencia de manera más objetiva, más consciente, con la visión general que obtiene quien observa desde la distancia algo muy grande. Así nos hallamos en disposición de abandonarnos totalmente a su experimentación, una vez identificados motivos, causas, y posibles consecuencias de toda situación o fenómeno. Anticipándose en muchas ocasiones o incluso siendo la causa de ellos en otras...

Nuestra magia requiere de una mente adiestrada, en la cual reine un silencio que es como la quietud del lago donde reposa el Loto. Hemos repetido hasta la saciedad que la dirección de la energía es de dentro hacia afuera, todo aquello que necesitamos se encuentra en nuestro interior, hemos de despertar al durmiente. Es de esta manera que podemos alcanzar el poder, ese que subyace en todo acto realizado por alguien en armonía con su verdadera voluntad. Ese es el “poder que mueve las montañas”, pues comprende y está en consonancia con todo el cosmos por completo.

Aplicar la fuerza de este poder es algo que se hace en toda forma de magia, se hace en el Amor, en respirar y en soñar, se hace en crear... esa es la fuerza del poder de quien vive de verdad. La tinta de la verdadera voluntad narra la historia de las estrellas en el firmamento del hombre.

Esa es la fuerza que hay en la intención tras todo gesto...

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