lunes, 29 de febrero de 2016

LA ACTITUD A LA HORA DE AFRONTAR EL ESTUDIO DE LA BRUJERÍA.


LA ACTITUD A LA HORA DE AFRONTAR EL ESTUDIO DE LA BRUJERÍA.

Creemos necesario hacer mención al respecto de este aspecto de la práctica, pues no en vano, en cantidad de ocasiones, la ignorancia o mal interpretación del enfoque necesario en el estudio de la brujería, propicia importantes retrasos y equívocos en muchos practicantes.

Decir que estas recomendaciones son de aplicación general a casi cualquier forma de brujería y por extensión a casi cualquier ámbito relacionado con la vivencia y el aprendizaje, pues son de sentido común, sin embargo adquieren el carácter de imperativo en el caso de la brujería.

Lo común y corriente hoy día es el apresuramiento, las prisas, la superficialidad, y la mano del ego detrás orquestando todos estos impulsos. Mucha gente, en especial la más joven, gusta de opinar sin tener una idea verdaderamente formada sobre su forma de práctica, eso en cuanto atañe a las formas, peor es en el caso de los contenidos.

Los errores mas habituales tienen un denominador en común, una actitud indolente.
Pocos son los estudiantes que afrontan la tarea de acometer lecturas complejas o más académicas, lo arduo del esfuerzo a realizar les resulta insuperable, prefiriendo conformarse con lecturas más livianas, eso cuando no restringen su ámbito de investigación exclusivamente a Internet en formato de un reducido número de páginas de dudoso contenido. Por lo habitual está presente una fuerte impronta en forma de sesgo afirmativo, seleccionando únicamente aquellos lugares en que la información ofrecida va en la dirección de nuestras idealizaciones.

                                            
Existen muchos autores contemporáneos que ofrecen información fidedigna, pero existen asimismo muchos que les precedieron, fuentes de las cuales beben y que no hay que desdeñar. Hay que saber separar la paja del grano, en ocasiones, algunos sólo ofrecen una triste reinterpretación de algo que muchos de ellos leyeron en otros autores.

Por otra parte la lectura de los mencionados textos académicos, o ciertos textos clásicos, pueden aportar una visión más clara o una perspectiva nueva sobre diversos aspectos relacionados con la brujería y el paganismo. Hemos de tener en cuenta, que cuanto mayor sea nuestra formación al respecto, más fácil será entender aquello que estamos haciendo y por qué lo hacemos de la manera en que lo hacemos.

Para empezar vivimos en el siglo XXI no el el XII, apresurarnos a emplear una u otra herramienta, trabajar con ciertos elementos, y llevar a cabo determinados ritos, puede que haga que seamos practicantes de “brujería a secas”. Lo cual no está mal, pero si nosotros mismos nos estamos definiendo como partícipes de una u otra corriente, haremos bien en estudiar las correspondencias que en dicha corriente encontremos.

Determinadas formas de brujería, sobre todo las denominadas “tradicionales”, es decir muchas de las que se alejan de la wicca más contemporánea, son difíciles de rastrear, además de ello, en cuanto a difusión se refiere, existe una gran influencia de todas las formas de práctica relacionadas con las ramas británicas, de momento es poca la información al respecto y casi toda está presente en inglés.


                                             
La razón de ser que dio forma a dichas formas de práctica, se sustenta en una visión del mundo muy concreta. Es imposible disociar dicha visión de dichas formas de práctica, pues es dicha visión lo que da forma, y sentido a todo cuanto llevamos a cabo en dichas corrientes, de lo contrario los resultados obtenidos, nunca pasarán de algo que cualquiera puede obtener mediante el empleo de formas de brujería simples, las cuales están presentes por doquier.

Son muchos los que en cuanto les preguntas sobre la naturaleza de su creencia, enmudecen y pasan a balbucear torpemente alguno de los muchos “clichés” o “estereotipos” aprendidos en breves y superficiales párrafos de Internet.

En muchas formas de brujería, existen sincretismos y evoluciones acaecidas a lo largo de años de influencia de toda índole, frecuentemente es preciso un cierto acercamiento al estudio antropológico para comprender de manera fiel en que nos estamos metiendo.

Esto nos lleva directamente al segundo de los aspectos a tener en cuenta, la práctica. Estamos de acuerdo en que sin un profundo y concienzudo estudio previo, muy probablemente nuestras prácticas saldrán notablemente mal paradas. La visión del mundo de la brujería está impregnada de unas creencias muy concretas, las cuales hemos de conocer y compartir si queremos obtener resultados tangibles.
                             
La figura y papel de los antepasados, la necromancia, las entidades, ( en todas las formas en que estas son contempladas en brujería), los planos de existencia, el significado y empleo de la sangre, el Sabbat, la segunda visión, todas ellas, son cosas que forman parte de la cosmovisión en la brujería, las formas de comunión con esta otredad, es el objetivo último de todo brujo.

Habida cuenta de lo difícil de dicha comunión y de los tiempos en que vivimos, la disciplina necesaria para ello pasa por una acto de verdadera voluntad en muchos ámbitos. Tradicionalmente, los brujos han sido criaturas marginales y solitarias, en cierto sentido esto no ha caminado, es preciso una cierto distanciamiento del mundo, esto incluye lo físico y cierta actitud vital necesaria. Antaño, las dificultades y renuncias a las que debían someterse nuestros antepasados en el arte eran mucho mayores y de una exigencia difícil de concebir para el hombre actual.

Hemos de ser conscientes de que recuperar ciertas formas extáticas, los estados de conciencia, y la catarsis necesaria para muchas cosas, es un imperativo para acceder a otras realidades . Algo notablemente difícil de alcanzar para alguien que no está encuadrado en una tradición con un fuerte acervo cultural y en la que estas prácticas atávicas se encuentren presentes de manera habitual.  Afortunadamente podemos recurrir a nuestros antepasados para que nos sirvan de guía, y no hago referencia aquí a nuestros manes por consanguinidad, sino a los espíritus de todos aquellos que nos precedieron en el arte y que forman parte de la corriente con que nos identificamos.

El sintonizar con dicha corriente y contactar con dichas entidades para obtener su ayuda y guía, es uno de los mayores logros que puede alcanzar un practicante, aunque es notablemente más difícil de alcanzar en solitario que cuando se cuenta con la ayuda de alguien más versado en ello, por contar con una trayectoria de años en dicha tradición.

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