jueves, 31 de enero de 2013

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                Ya concluido nuestro empujón inaugural, motivo por el cual arrojamos de golpe tal numero de artículos, pasamos a la fase normal de trabajo en este blog. De aquí en adelante colgaremos menos contenidos en la pagina principal y estos serán de una mayor extensión y más trascendencia. Intentaremos igualmente, ir actualizando poco a poco el contenido del resto de las paginas, de modo que hagan verdadera justicia al enunciado que les da nombre. Como bien sabéis sois libres de enviar colaboraciones y artículos, siempre que estén relacionados con el LHP, directa o indirectamente. Debéis indicar quien es el autor ya sea vuestro o ajeno, a fin de que señalemos el origen de dicha colaboración, no es voluntad de este blog apropiarse del trabajo de terceros.

miércoles, 30 de enero de 2013

Magia viva.

                                                                                           MAGIA VIVA.                                                                                                                 Se equivocan...Se equivocan quienes aseguran que la magia esta muerta. Muchos son los que alzan sus voces negando lo evidente. Pobres, vanos, necios inquisidores del nuevo dios de la razón, profetas de lo empírico, heraldos de un materialismo de plástico. Pobres diablos, prisioneros de un paradigma de formulas y medidas, mesías de un mundo gris y anodino, mensurable, medible cuantificable.... ¿Como es que vuestro credo no ha logrado barrer de la faz de la tierra a quienes las voces del otro lado escuchan ?, ¿ Porqué el eco de tantas creencias persiste a través de los eones y las mareas del tiempo ?¡Química, sugestión, autoengaño! , proclaman a los cuatro vientos. Puede ser, puede ser. Quizás me engaño a mi mismo, después de todo ¿ de que sirve mi creencia ? Solamente facilita que me levante cada día de un brinco, expectante ante los desafíos de la nueva jornada. Solo me permite embriagarme ante cada noche, ante cada luna, ebrio de misterios por muchos ya olvidados. Solo me autoriza a jugar con las nubes, a charlar con el viento, a tratar de tu a tu a las piedras, algunas de las cuales ya eran viejas antes de que tu razón las despojara de alma. Pobre tonto, que habla con las bestias, como si estas pudieran entenderlo. ¿ Eres capaz tu de entender a otros hombres ? La memoria de los arboles me dice que no... ¡ Sois locos dicen ! El mundo esta en manos de cuerdos y fíjate hacia donde camina... Cuida al final no tengas lo que dices conocer, es el tuyo un destino que es solo polvo, el mio es la eternidad. A lo mejor soy primitivo, a lo mejor soy tonto. Pero soy un tonto que vive en la tierra, tu solo caminas sobre ella...

 

Chivos expiatorios.

                                                                        CHIVOS EXPIATORIOS.                                                                                                    El origen de esta popular expresión lo encontramos en un antiguo ritual que practicaba el pueblo hebreo para celebrar el día de la Expiación. El cual consistía en elegir a dos machos cabríos (chivos) y mediante el azar designar a uno de los animales para sacrificarlo a Yahveh con todos los honores, con su sangre se rociaba el Propiciatorio ( el arca de la alianza). En cambio sobre el otro chivo, llamado Azazel, recaía la culpa de todos los pecados de los hebreos, se realizaba una solemne ceremonia en la que el rabino, purificado y vestido de blanco imponía sus manos sobre la cabeza de la bestia, transfiriendo así la culpa del pueblo al animal, para luego llevarlo al desierto en calidad de emisario y ser abandonado a su suerte, según algunas fuentes era además apedreado. De esta forma consideraban que el sacrificio eliminaba, borraba y limpiaba los pecados del pueblo”.                                   Esta antigua costumbre dista mucho de estar extinta, de hecho es cotidianamente practicada, tanto colectiva como individualmente. La costumbre de demonizar a un grupo humano o individuo responde a múltiples motivos. Para empezar, entre los gobiernos, es practica común dirigir la ira de aquellos a los que gobiernan en una dirección determinada. Siempre que se puede culpar de los males de una nación a otra, a una minoría, o a un grupo determinado, la ocasión es aprovechada para crear una cortina de humo que enmascara otros males internos y evade responsabilidades.

                                                                             De igual modo y a titulo individual, siempre existirán patéticos personajillos cuya conciencia y autoestima necesita de tal practica. Nada resulta más gratificante para un incapaz existencial, cuyo pobre desarrollo obliga a permanecer como alguien insignificante, que poder señalar a otro con el dedo y gritar ¡ Culpable !. Esto hace que se sientan mejores. Normalmente les posibilita el sentir que forman parte de algo mayor que ellos mismos y que ademas están en el bando de los “ Buenos “. En múltiples ocasiones, esto también sirve como forma de autoengaño para ocultar su cobardía, ¡ cuantas veces se realizan juicios de valor sobre otros, por actos que la gente envidia, y que no se atreven a realizar por si mismos!. La masa disfruta despellejando a otros, y a través de ellos canalizan su furia reprimida. Esto naturalmente, nos da alguna pista a la hora de buscar personas/experiencias genuinas. Por lo general, el dar media vuelta y encaminar tus pasos en dirección contraría al resto de la masa humana, aumenta las posibilidades de encontrar algo que merezca la pena de manera significativa. Hemos de tener esto presente, eso si racionalizando, cuando la mayoría nos desanima a seguir un curso de acción determinado.
                            

martes, 29 de enero de 2013

Yo, vampiro


                                                                                                               



Yo niego al sol, ese astro pedante y orgulloso que no soporta que nadie le mire a los ojos. Yo soy la noche, y toda luz que soporto es el beso de mi madre la luna. Yo soy todos los secretos de la tierra, pues en ella duermo el sueño de los siglos. Yo soy dueño de toda vida, pues he conquistado a la muerte. Yo soy el tiempo, pues soy más viejo que la memoria del hombre. Mio es el imperio del miedo y el tributo de sangre de sus gentes. Yo soy el lobo entre corderos. Nada escapa a mi abrazo, pues la oscuridad mora por igual en el corazón de todo hombre. Yo he visto hacerse polvo las montañas, e imperios desaparecer en la arena. Yo soy el animal que niegas, y tu me llevas dentro. Yo distingo a mis hijos, lo demás es solo alimento. Escrito estaba en el cielo, antes que Nínive pudiera ser soñada, cuando Babilonia era joven. Inclínate ante mi, pues yo reino sobre vosotros. Yo, vampiro.                                                                                 ( Daniel noctis )





sábado, 26 de enero de 2013

Celebrando la vida y la muerte.

                                                                          “ Era el día del invierno, ese día que los hombres ahora llaman Navidad, aunque en el fondo sepan que ya se celebraba cuando aún no existían ni Belén, ni Babilonia,  ni Menfis, ni aun la propia humanidad. “                                                                                   ( El ceremonial -H.P.Lovecraft )                                                                                    Atrás queda el tiempo, en que el hombre entonaba un canto a coro con la madre. Hemos matado a la noche, espantado al invierno y rechazado sus labios de hielo. El viento ya no susurra sus consejos a nuestros oidos cubiertos. No hay ofrenda a los dioses, aquella en forma de aliento subiendo hasta el cielo. Se ha secado el pozo en el que saciaba su sed la memoria. Nuestro ciclos y ritmos actuales, no contribuyen en nada a mantenernos en comunión con nuestro entorno. Hemos perdido el sentido sacro de las cosas. No estoy hablando de ponernos ha adorar el sol. Estoy hablando de no perder el contacto con el medio en que vivimos. Podemos prolongar las horas de luz, cubrirnos de la lluvia y ahuyentar el frio. Evitamos el calor, el sudor y la tibia calma del mediodía estival. Todo ello, a nuestro entender, propicia que nuestros momentos de celebración tiendan a transformarse en fiestas de plástico. Cada vez sus formas son mas bastardas, más difusas, más lejanas a la esencia de la fuente que las propició.

                                                                      Quienes duermen en la noche al raso, solos, bajo un manto de estrellas. Quienes en la noche le hablan al vacío de la montaña, aislados de toda presencia humana. A solas con la memoria del hombre, que les es narrada a través de sus pensamientos. Los que sienten, los que viven, los que abrazan su insignificancia ante la marea del tiempo y las edades. Esos saben de que estoy hablando. Esos son quienes ven. Es por ello que nosotros damos la bienvenida al invierno. A sus fríos, sus lluvias, sus grises atardeceres. Es un tiempo de pruebas, de guerra y de subsistencia. De recogimiento y examen. De propósitos y renovación. El invierno es la memoria de un tiempo en que la existencia del hombre dependía del capricho de unos dioses ciegos. La forma de honrar todo esto es importante, no tanto en las formas pero si en el contenido. ¿ Cual es nuestro sentir en tiempo semejante ?. Nuestros ancestros de esto sabían algo, sabían cual era la fuerza del invierno y el precio del paraíso. Preparemonos pues para la llegada del invierno, para su enseñanza. Diseñemos nuestros ritos y nuestras días en consonancia con ella. El invierno enseña a no atarte a nada que no puedas ver morir. Pues hay que morir para vivir, una y otra vez, bailando eternamente el vals de los eones. Hubo un tiempo en que una mala cosecha, barbaros de un dios de acero y fuego, o el capricho de un tirano, apuraban el caliz de tus días de un sorbo. ¿ Quien celebra la vida y quien celebra la muerte ? Mira bien que rito es, en verdad maldito, yo celebro la muerte para bien entender la vida. Celebras tu la vida , ¿ y cierras la puerta a la muerte ? Nada hay que mas aterre y que antes te de alcance, que aquello que nunca conociste.
                                                                                Esta es para nosotros la fiesta que marca un año. Donde todo muere para después nacer. ¿ Que quieres tu, que buscas como celebrar el invierno ?. Solo te diré esto . Ve camino al monte tu solo o con los tuyos. Lleva comida, abrigo y un corazón dispuesto. Enfrentaos a la soledad, al silencio y a vosotros mismos. Dejad que el viento , la lluvia ,el frio y la noche os abracen. Después podéis hablar de ritos, dará igual entonces el modo en que se hagan. Pues su fuente, sera la misma que manaba en la noche del primer fuego del hombre.
 ( -La magia de los desterrados- Daniel noctis )


viernes, 25 de enero de 2013

El jardin de los Dioses.


EL JARDIN DE LOS  DIOSES.                                                                                    La fruta del árbol del bien y del mal. ¿ Pueden determinadas drogas abrirnos el camino a nuevos mundos ?, ¿ Es posible emplearlas para percibir la realidad de otra manera ?. Culturas y tradiciones de todo el mundo así lo aseveran. Nosotros pensamos que si, no para todo el mundo claro esta. Los demonios interiores que pueden desatarse tras el consumo de determinadas substancias, pertenecen al ámbito del infierno que cada uno porte en su cabeza. Cuidadosamente integradas en nuestro paradigma, e incorporadas con precaución y estudio, pueden ser una herramienta eficaz en nuestro camino. Ha de hacerse con cuidado e incluso reverencia , la inquietud adolescente de unicamente “colocarnos” con algo distinto, puede tener fatales consecuencias, como han demostrado algunos jóvenes que han tonteado con cosas como el estramonio. Muchas de estas substancias, siempre se han empleado dentro de un contexto sacro. Formaban parte de rituales antiguos, de ritos de paso en el camino de la espiritualidad y el crecimiento interior. Casi siempre guiados o asistidos por un chaman o sacerdote, nada que ver con el consumo lúdico que contemporáneamente se les da. Os mostramos a continuación este documental realizado en el 2003. En el, gentes de toda índole, nos dan su aproximación e impresiones sobre el empleo de estas substancias.                                              

                                         El acercamiento a estas experiencias subjetivas 
nos ayuda a conocer el entramado cerebral que 
también se activaría durante genuinas experiencias religiosas –o espirituales–, que, como en toda 
vivencia humana, siempre remiten a esa base biofísica –el cerebro– que es fundamento de todas 
nuestras acciones, pensamientos y sentimientos; 
aquellas experiencias, no obstante, no serían reductibles a una mera actividad cerebral, remitiendo, respecto al fenómeno religioso, a un tipo de 
dimensión que sería interpretable desde otro tipo 
de parámetros epistemológicos. La religiosidad, 
por tanto, no tiene por qué ser catalogada desde 
una perspectiva clínica, cuya gradación es susceptible de valoración patológica, sino que, antropológicamente, constituye una dimensión humana 
más, con una constatada expresión transcultural.                                                        (Carlos Valiente-Barroso, Emilio García-García )

martes, 22 de enero de 2013

Silencio


                                                                           Los secretos del mundo se cuentan con susurros. “                                            ( Anonimo )
 Silencio, esa tan a menudo mal entendida palabra.   ¿ Para que sirve el silencio en nuestro camino ?. Tradicionalmente, el silencio a formado parte del conjunto de enseñanzas destinadas a guiar al hombre hacia estados de conciencia superiores. Un silencio de calidad, es necesario para que empezemos a formularnos preguntas sobre nosotros mismos. En la soledad, nos vemos enfrentados a las preguntas que nos formulamos, y a sus respuestas... Una mente que continuamente es un torbellino de pensamientos, que ni por un breve momento es capaz de ordenar el flujo de sus pensamientos y dirigirlos en la dirección deseada, es una mente incompleta. Un silencio de calidad es necesario. Debemos ser capaces de centrar toda nuestra atención en el aquí y el ahora. El presente, es la única franja espacio temporal sobre la que tenemos control. Es la responsable de lo que será nuestro futuro y consecuencia de nuestro pasado. Pocas personas existen, capaces de concentrarse y aislarse de un modo tal, que les permita estudiar en un discoteca. Si nos resulta fácil hacerlo en un entorno adecuado como cualquier biblioteca. La mente y sus pensamientos funcionan igual.
                                                                     Muchos son los ejemplos de hombres que se retiraron del mundanal ruido y volvieron con un mensaje que cambio el mundo. Fueron en busca del silencio. La interpretación que de sus credos se hizo después, la llevaron a cabo gentes con la cabeza llena de ruido. Esta breve reflexión ha de servirnos para preguntarnos ¿ cuanto silencio soy capaz de reunir a mi alrededor en un momento dado? , ¿ Cuan a menudo lo hago ?. Descubriremos, casi con seguridad, que es poco. La posibilidad de escoger uno u otro camino es enteramente nuestra, pero los pensamientos que nos aconsejan a la hora de escoger pueden no pertenecernos totalmente.


jueves, 17 de enero de 2013

Luciferismo, la religion milenaria.

Incluimos a continuación un extenso articulo, el cual a pesar de su extensión, creemos merece la pena incluir aquí dado lo completo de su contenido. Puede encontrase en múltiples lugares de la red y a sido traducido a varios idiomas.                                            

LUCIFERISMO, LA RELIGION MILENARIA.

Historia 
Cuando afirmas que el luciferismo es la religión más antigua del mundo, incluida la judeo-cristiana, invariablemente te suelen responder: “¡Imposible! ¿Cómo va a ser más antigua que la judeo-cristiana si Yaveh creó a Lucifer?” Aflora entonces una lacónica sonrisa en labios del iniciado luciferino o conocedor de la ciencia, que suspira e inicia una vez más el relato sobre los orígenes. Es de esperar que quien esté leyendo estas líneas sea alguien con interés por aprender, tanto como si es para abrazar esta fe, como para repudiarla o simplemente conocerla. No me dolerá escribir sobre ello una vez más.
Hace más de mil años, durante la Alta Edad Media, la Iglesia Católica irrumpió en Europa a sangre y fuego, llevando su mensaje desde el Mediterráneo hasta el Báltico, desde los Cárpatos al Atlántico. La impuso por la espada y por el fuego, por la paz y por la guerra, proscribiendo los cultos paganos ancestrales y sacrificando a sus sacerdotes. Para ella sólo había un dios verdadero y ese era Yaveh, con lo cual todos los demás resultaban falsos dioses y demonios. Todas las divinidades ancestrales fueron satanizadas o relegadas a simples mitos. Entre ellas Lux-Ferre (Lucifer), el dios romano del conocimiento.
  
“Pero…” -me parece estar escuchando ya al lector preguntarse- “¿Lucifer no era el Ángel Caído, aquél a quien Yavhe precipitó al abismo en castigo por haberse creído en su osadía igual a su creador?”. Pues no, amigo lector, no es así. En realidad, la figura del Diablo jamás existió para los judios ni los primeros cristianos. Lucifer era una divinidad menor romana, y Satán, según reza el Antiguo Testamento, un simple ángel espía de Yaveh, que informaba a éste de si los hombres cumplían sus deberes para con él. Seguramente esta condición de chivato fue la que debió investirlo de un carácter negativo que, con el tiempo, llegaría convertirlo en el Maligno. Ni siquiera el capítulo del Génesis que narra el encuentro de Eva con la serpiente, hace referencia a diablo alguno. Si tomáis la Biblia y lo repasáis, comprobaréis que allí el ofidio es sólo nombrado como el más pérfido y astuto de los animales. Ni una vaga referencia a Satán.
En una de las primeras traducciones de la Biblia del griego al latín, San Jerónimo debió enfrentarse a un importante dilema. La tan cacareada caída de Lucifer, hacía referencia en realidad a Nabucodonosor, rey de Babilonia, que en las Sagradas Escrituras era llamado “astro rutilante”. ¿Que cuál era el dilema? Pues que el término no tenía equivalencia en la lengua de Roma. Ante tal hándicap, optó el traductor por denominarlo con el nombre del dios latino Lux-Ferre, que literalmente significa “el portador de luz”, con lo cual la caída de Nabuconosor, el “astro rutilante”, pasó a convertirse en la caída del “portador de la luz”, Lux-Ferre. Como ya he comentado, para la Iglesia Católica los dioses de las otras religiones, o bien eran simples mitos, o bien demonios, con lo cual la suerte estaba echada para la figura de Lucifer de cara a los siglos venideros, durante los cuales la integrista y fanática furia evangelizadora de la Iglesia Apostólica Romana, le haría buscar a los enemigos de su dios con ahínco y decisión.
El problema surgió al convertir al dios del Antiguo Testamento, que tanto podía ser benefactor y favorable, como terrible y colérico, en un ser de suprema bondad y que excluía cualquier atisbo de iniquidad de su naturaleza. En efecto, teólogos y sabios cristianos eran de la opinión de que, si existe el blanco, necesariamente debe existir también el negro. Si hay luces debe haber sombras, y si existía el dios del Amor y la Verdad, debía tener su equivalente mezquino y embustero, y éste debía ser sin duda aquél a quien adoraban los paganos bajo diversos nombres. Esto no era nada nuevo, ya hemos visto que desde muy pronto lo tenían claro los evangelizadores, pero, llegados a un punto, debieron comenzar a emplear su creatividad para deducir cuál debía ser su culto. Evidentemente, brujos, chamanes, druidas y demás, debían ser los sacerdotes de ese perverso ser. Sus seguidores los adoradores y sus rituales la forma de adorarlos. A la pregunta de en qué debían consistir éstos, los sabios debieron encontrar lógica respuesta sin siquiera informarse. Si lo contrario del blanco es el negro y de la luz la sombra, la liturgia satánica debía resultar una inversión de la católica. Cruces al revés, misas negras, hostias inmundas… Si Dios pedía amor y hermandad a sus hijos y les recompensaba por sus buenas obras, el Diablo debía pedir odio y mezquindad a los suyos y premiarles por sus crímenes, con lo cual brujos y brujas debían ser necesariamente seres de extrema perversión y maldad.
Con esto hemos llegado pues a la degeneración de los cultos paganos desde las ancestrales religiones naturales, hasta el abominable satanismo que sembró el terror en toda Europa desde la Edad Media. La gente creyó en la existencia de estos adoradores del Diablo. Creyó que realmente el Diablo premiaba con la felicidad terrena a los que su fe abrazaban, con lo cual sólo era cuestión de tiempo que nacieran los primeros satanistas reales, seducidos por este mito. El satanismo nació en la calenturienta imaginación de los teólogos medievales, que crearon con ella un enemigo que nunca antes existió.
“Pero entonces… ¿qué es en realidad el satanismo? ¿Es la religión de los celtas? ¿La de los nórdicos? ¿La greco-romana?...”


Desde los albores de la humanidad, el hombre ha creído en entidades metafísicas que representó ya en las cavernas del Paleolítico. Entre ellas, la figura del dios cornudo, símbolo de fertilidad y potencia, es un símbolo universal que se repite en todas las religiones a lo largo del tiempo y el espacio. Pero no es el único. Así, por ejemplo, toda religión que haya recopilado mínimamente sus mitos y leyendas, habla también del Diluvio Universal, antes del cual, su dios se apareció a uno de los suyos para avisarle con la prevención de que construyera un barco o similar y que embarcara en él una pareja de cada animal. Esto último no ocurre en todas, pero sí en muchas, con coincidencia de datos sorprendentes a pesar de no haber mantenido contacto alguno esas respectivas culturas –polinésicas, amazónicas, chinas, aztecas…- entre sí en la época en que se originaron esas leyendas, que viene a ser la misma aproximadamente en todas ellas. Otro mito recurrente es el del dios o ángel benefactor de la humanidad, que se enfrentó a sus semejantes para robarles el fuego divino –el Saber- para entregarlo a los hombres, una de cuyas versiones más conocidas es la del drama de Prometeo. Pero, aunque casi siempre se representa de esa manera, como un robo del fuego sagrado, hay otras que narran una historia similar pero de forma diferente. Sería el caso de la serpiente del Paraíso, que cometió el sacrílego crimen de dar de comer a Eva el fruto del Árbol del Conocimiento. La serpiente es, además, otro de ésos símbolos universales que se repiten en la mayoría de culturas y religiones con idéntico significado, representado continuamente como animal extremadamente astuto e inteligente y, a menudo, pérfido.

“Bueno, pero… ¿qué significa todo esto?” Bien; tenemos pues a unos dioses –las mismas figuras en sus rasgos esenciales- que se repiten a lo largo del tiempo en las diferentes culturas y religiones que ha conocido la humanidad, celosos de ese fuego sagrado que es la base de su divinidad, el Conocimiento; y, con ellos, varias historias y roles que se repiten en todas ellas, pese a haberse originado en pueblos separados incluso por océanos y continentes, que ningún contacto tuvieron entre ellos. No resulta descabellado pues pensar en una misma base para esas distintas leyendas, cuya historia debió pasar de boca en boca durante miles de años, dando lugar a los diferentes mitos y religiones que el mundo ha conocido. Mitos y religiones que, no obstante, contendrían una misma base real deformada por milenios de tradición oral. Las distintas mitologías serían pues un lenguaje de símbolos que, de manera similar a como lo hace el onírico de lo que hay en nuestro inconsciente, –de hecho, según Freud, el lenguaje de los sueños sería una suerte de mitología personal frente a las distintas mitologías colectivas- nos hablaría de una realidad ancestral que nuestros antepasados conocieron o percibieron de alguna manera, cuando vivían en contacto permanente con la naturaleza. Y aquí es donde entra en juego el luciferismo.
Heredera de las religiones naturales que se practicaron en Europa desde la antigüedad, es dogma luciferino que todas la existentes y que han existido, que por más que renieguen no dejan de ser hermanas unas de otras otras, hablan de una misma verdad universal con símbolos que el hombre estableció, cada pueblo según su cultura, y es tarea del adepto estudiarlas e intentar separar el polvo de la paja en busca de esa base real que todas comparten. Entiende asimismo que esa misma verdad debe ser algo afín a la misma Naturaleza, con lo cual las religiones de la antigüedad basadas en el culto a ésta –paganismo, greco-romana, celta, vudú…-, estarían mucho más cercanas a esa verdad trascendental que las cinco grandes monoteístas de nuestro tiempo -a saber: cristiana, budista, islámica, hebrea e hinduismo-, deformadas por miles de años de intereses, malinterpretaciones y modificaciones, intencionadas o no, del mensaje original de los grandes profetas, que debió ser bien distinto del que nos ha llegado a nosotros y nos enseñan como tal. Por ello toma como base aquellas religiones para conformar su liturgia y filosofía, con lo cual podríamos decir que el luciferismo es religión heredera de la celta y nórdica europeas, pero integrando ingredientes de todas las del mundo, con preferencia por las naturales.
En todos los cultos y mitologías que ha habido se habla de un ser amigo de la humanidad, que según algunas versiones se enfrentó a los que eran como él, e incluso a sus superiores o superior –caso de Yaveh, por ejemplo-, en defensa de ésta para entregarles el más preciado de sus privilegios, la inteligencia, y según otras fue él mismo el ser supremo y lo hizo sin enfrentamiento. Según hablemos de una u otra variante, estaremos haciéndolo de luciferismo o bien de luciferianismo. Según el primero, ese amigo de la humanidad fue un ángel que se enfrentó al ser supremo. Según el segundo, fue ese mismo ser.
Todo esto puede sonar a desvarío místico, pero tened en cuenta que estamos hablando de símbolos. Toda esta historia, por ejemplo, podría estar hablando de un ser superior –superior puede significar, desde simplemente más evolucionado, a algo muchísimo más allá-, que en algún momento y de manera similar a lo que ocurre con el simio en la película “2001: una odisea del espacio”,decidió otorgar al hombre el don de la inteligencia para arrancar los secretos del Cosmos, que podría ser –el Cosmos-, por otra parte, ese creador celoso de éstos al que se enfrentó.
“Bien, pero… ¿por qué entonces “luciferismo” y no “luguismo”, “mitraísmo”, “prometeísmo”…? Al fin y al cabo, tú misma has dicho que Lux-Ferre no fue más que una deidad menor”. 
En parte tendría razón quien se hiciera esa pregunta. Se supone que el mecenas luciferino, una fe que persigue el Saber como última finalidad, debe ser el dios del conocimiento, pero éste está representado en todas las mitologías. Personalmente pienso que el adoptar esta denominación ha sido un error por parte de quienes lo hicieron, con el cual no han hecho sino seguir el juego a quienes los acusaron de adorar al Diablo judeo-cristiano. Cuando en la década de los 60 Anton Lavey creó su Iglesia Satánica, aseguraban él y sus seguidores invocar en sus rituales a la misma fuerza natural, que para nada era un diablo, que aquellos invocadores mágicos de la antigüedad, concibiéndola como un ente impersonal. Sin embargo habían otros que también invocaban a la misma y que también le negaban ese carácter diabólico, pero no su entidad real, y decidieron adoptar el otro nombre que la Iglesia de Roma había dado a ese benefactor de la humanidad que identificó como diablo. Supongo que debió ser por odio ancestral y resentimiento, que derivó en mantener un estúpido desafío. Opino que fue un error. El luciferismo es, como he explicado, muy anterior al cristianismo, y nunca debió consentir mantener la confusión de ser una mera religión opuesta a ésta. En realidad, son las grandes religiones monoteístas, que surgieron mucho después, las que señalaron como enemigo a la luciferina y no al contrario. Por otro lado, hubo una escisión entre los propios satanistas laveyanos, por parte de un sector no de acuerdo con la concepción impersonal de ésa energía que invocaban, dando lugar a “El templo de Set”, que nada tiene que ver con los luciferinos.




La liturgia y ritualidad luciferina es muy distinta de la satánica. El lego pensará que ambas deben ser cosas similares, pues todos saben que Satán y Lucifer son el mismo ser. ¡Sic! Incluso, lo que es ya rizar en rizo, es común entre los mismos satanistas y WICCANS, que se podría suponer a priori, deben entender más de estas cosas, considerar a los luciferinos como simples satanistas creyentes y adoradores del Diablo, con lo cual caen en los mismos errores que echan en cara a la Iglesia Católica, medios u opinión pública en general, juzgando y condenando como ellos algo que desconocen y sobre lo que no se han tomado la molestia de informarse.

Satanismo y luciferismo invocan a una misma esencia, consistiendo la diferencia básica entre ellos en que unos la entienden como un mero arquetipo y los otros como un ente real, pero, a partir de ahí, adoptan caminos tan distintos como los de las ramas de un enorme roble en busca de la luz del sol. La ceremonia básica luciferina es la Misa Roja –nada que ver con la Misa Negra satánica-, llamada así por los sacrificios rituales que en ella tienen lugar y que, dependiendo del fanatismo y/o implicación del grupo o individuo con sus principios, irá desde la simple inmolación de un gallo negro, hasta la ofrenda de una vida humana. Esto resultará estridente para muchos, pero piénsese que sólo luciferinos muy avanzados y ya en el último nivel alcanzable en esta vida, o bien meros desequilibrados que impropiamente se consideran tales, llegarán a tal extremo, y que entre ellos hay amantes de los animales que lamentan tener que recurrir a la muerte de un pobre ave, pero que recurre a ella como vosotros cuando coméis su carne.
La Misa Roja es la ceremonia religiosa por antonomasia, practicada por la humanidad desde hace miles de años. Jesucristo, en su última cena, simbolizó la sangre con el vino, aboliendo con ello el sacrificio ritual practicado hasta entonces por el pueblo hebreo –al igual que por todos los de la antigüedad-, de resultas de lo cual, como dice el maestro Bourre en el único libro dedicado al tema que vale la pena leer, la Misa Católica no resulta más que una parodia de la Misa de Sangre original, y la Misa Negra, concebida por los teólogos medievales como simple inversión de la anterior, quedaría todavía como parodia de la parodia.
Al margen de la ceremonia básica, existen otras de iniciación, tránsito, despertar, partida. etc, como en cualquier otra religión. Pueden éstas variar más o menos de unas agrupaciones o hermandades a otras, pero las bases y el fin perseguido con ellas es el mismo. Acerca de éstas se mantiene un hermetismo absoluto, pues el camino luciferino es algo que se debe perseguir, seguir y alcanzar únicamente por pura y auténtica convicción. Determinadas prácticas y conductas no pasarán desapercibidas para todos y, casi con toda probabilidad, el auténtico iluminado conseguirá sintonizar con la frecuencia que busca. Sólo diré pues, que la filosofía luciferina considera al ser humano de inspiración divina, la estrella caída de Aleister Crowley, y su ceremonial busca el renacer a su auténtica naturaleza, debiendo para ello pasar una serie de pruebas en las que será enfrentado cara a cara con sus peores demonios internos. El auténtico inspirado los buscará y afrontará, quedándose en el camino los que no lo sean y de una forma u otra llegaron hasta aquí. En realidad, estos “filtros” serán una constante en el camino hasta el objetivo final y no será extraño que muchos no los superen e incluso se vean abocados al suicido, víctimas de la más absoluta desesperación tras haber buscado a sus más arraigados miedos y no haber sido capaz de vencerlos. Pasará así el adepto por experiencias como ser enterrado vivo, abandonado durante días en una oscura cueva para reflexionar sobre la muerte y el miedo a la desaparición perpetua, ser llevado al borde mismo de aquélla mediante estrangulamientos, drogas, etc, siempre buscando aquello que más se tema para afrontarlo y vencerlo. Sólo cuando pueda decir que así lo ha hecho, podrá acceder a la auténtica iniciación.
Pero tampoco vaya a creer el lector que con ésta llega la alegría. En este segundo estadio se buscará la saturación de las sensaciones de la carne, con el objetivo de acabar separando ésta del espíritu. Placer y dolor serán perseguidos entonces con igual ahínco, en lo que muchos podrían creer una suerte de capricho masoquista. El iniciado buscará una y otra vez el éxtasis total a través del sexo, las drogas y todo tipo medios que reporten sensaciones agradables, pero de igual manera perseguirá el dolor, el frío, la angustia y demás sensaciones desagradables. Meditación en la nieve desnuda, bajo cascadas de agua helada, a pleno sol, sin ropa y con éste abrasando la piel, inmersiones en el agua hasta perder el conocimiento por asfixia… Violaciones, vejaciones, humillaciones, etc, se acompañaran de sexo embriagador, gula, suave embriaguez, orgías… hasta llegar al punto en que tanto da lo uno como lo otro, el tan ansiado estado puramente mental y ya casi espiritual, totalmente ajeno a las sensaciones de la carne.
Llegados a éste, nada restará al adepto por hacer en éste mundo y optará por abandonarlo voluntariamente. Alcanzado tal nivel de perfección, la propia consciencia, ya más en un plano espiritual que en el físico en que permanece el cuerpo carnal, sólo podrá verse distraída y obstaculizada en su última evolución por su permanencia en éste, pudiendo influir negativamente en su tan costosamente alcanzado estado cual interferencias en una radio. A este nivel corresponde la figura de la vieja bruja del bosque, el ermitaño en su cueva o el mago en su monte, alejados del hombre y sus costumbres y a solas con sus pensamientos, normalmente ya ancianos, pues no parece factible alcanzar tal nivel en menos de una vida entera y serán muy pocos los que no vean aun más dilatado el proceso. Aquí depurará su espíritu de las últimas impurezas y se preparará para el último acto. Llegado al máximo estadio, el correspondiente al más alto grado de evolución alcanzable en este plano y con su espíritu ya totalmente libre de la esclavitud de la carne, habrá llegado para éste el momento de separarse definitivamente de su envoltura carnal, autoinmolándose el adepto, recurriendo al suicidio ritual para pasar al siguiente plano, donde continuará su evolución. A este último acto se refería Merlín cuando de despidió del Rey Arturo diciendo aquello de: “Hay otros mundos. Éste ha terminado para mí.” Pero será muy difícil encontrar a quien realmente alcance este nivel, ya que lo normal es que requiera varias reencarnaciones hacerlo y no siempre seguidas. El proceso puede abarcar perfectamente cientos de años.
Bien. La mayoría, sino todos, estaréis pensando: “¡Ésta tía está loca!” “¡Vaya cuelgue que lleva!” “¿Qué se habrá fumado?”… y la verdad es que quizá no os equivoquéis demasiado desde el punto de vista de una persona normal, pero, donde ésta ve locura, el que sigue el camino iniciático ve inspiración, y sería tan imposible para éste hacer ver a aquéllos lo que él ve, como para una vaca convencer a un león de lo deliciosa que es la hierba del prado.”Esto es exquisito. ¡Deja la carne y vente a comer verde hasta hincharte!” ¿Imagináis lo que pensaría el félido? “¡Ésta tía está loca!” “¡Vaya cuelgue que lleva!” “¿Qué se habrá fumado?”…
Si habéis leído y entendido, podréis comprender que poco tienen de luciferinos aquellos grupos que dicen adherirse a esta doctrina y predican la felicidad y disfrute de la vida. Los hay, y muchos, pero, si os interesáis por ellos, encontraréis que no tardarán demasiado en organizaros un fin de semana “para conocer al grupo y sus ceremonias”, previo pago por la estancia organizada en hotel y demás, como el CLUV (Círculo Luciferino de Valencia), venderos este o aquel libro o cobraros bajo un concepto u otro para alcanzar el siguiente grado, como el “Ordo Templi Orientis” (OTO) y los “Illuminati” de Alejandro de Rojas -aunque estos se dicen luciferianos, no luciferinos, para marear un poco la cosa. En el camino luciferino hay sexo y placer, sí, y mucho, pero el que llegue a él buscando esto será un iluso y poco durará en una auténtica hermandad del tipo, pues ya se ha explicado que junto a ello hay auténtico dolor y sufrimiento en grado extremo. A diferencia de casi cualquier otra religión, el luciferismo no está interesado en el ingreso de nuevos adeptos, sino que, por el contrario, busca resultar una minoría muy selecta y recibe a los nuevos adeptos con muchas precauciones y desconfianza. Así que, a cualquiera que intente atraeros hacia esta fe, podréis llamarlo embaucador sin temor a equivocaros. Yo por mi parte, desaconsejo totalmente el acercamiento, salvo sentir inequívocamente su llamada. Ya veis que el panorama que os describo es crudo y nada seductor. Sólo en el interior de uno de cada muchos, muchísimos, arde verdaderamente la llama y, aún muchos, muchísimos de entre estos portadores, se quedarán en el camino. Multitud son los que han pagado con la vida o con su salud mental el iniciar indebidamente ese camino.Pese a lo que podáis pensar muchos, los principios y postulados luciferinos están resultando más compatibles con los científico de lo que se hubiera podido pensar hace todavía no muchos años. El ejemplo que más a menudo suelo citar, es la concepción de la realidad de ésta doctrina. Según ella, los seres humanos habitamos un plano de la realidad, que no es sin embargo uno más entre otros varios. Se habla así del inframundo para referirse a aquél en que se moverían Lucifer y los otros seres superiores, y de “la partida hacia otros planos” que ya he comentado. También de una macrorealidad que nos envuelve y no percibimos, pero que sin embargo captamos de alguna manera, especulándose que, las coincidencias entre religiones a que me referí al principio, vendrían dadas por esa misma percepción por parte de los distintos pueblos que conoció la humanidad, explicada por cada uno a su manera y según sus posibilidades.

Pues bien, esto podría muy bien corresponderse con la moderna teoría de cuerdas y su universo multidimensional. Según la física de vanguardia, habitamos un universo de once dimensiones, de las cuales sólo conocemos y nos movemos por cuatro. A saber: ancho, largo, alto y tiempo. Nuestros sentidos sólo captan la porción de realidad perteneciente a éstas. Sin embargo quedarían siete restantes -curiosamente, siete son precisamente los planos que, según la Biblia de Lucifer y el postulado luciferino, ha de atravesar Lucifer para descender hasta el tiempo de los hombres-, que nos envolverían sin percibirlas, así como tampoco percibiríamos a los seres que en esas realidades pudieran desenvolverse. No obstante es de suponer que pudieran darse combinaciones de dimensiones diferentes. Si nosotros nos desenvolvemos en ancho, largo, alto y tiempo, podría darse que, determinados seres, se movieran en X, Y, largo y Z, por ejemplo, con lo cual compartiríamos una dimensión y existirían determinadas “interferencias”, que podrían corresponderse con seres que el ser humano ha mediocaptado desde siempre y, en su ingenuidad, concebido como fantasmas, extraterrestres, seres mitológicos, duendes, etc, a los que se atribuyen extrañas apariciones y desapariciones. Éstas distintas combinaciones de dimensiones, coincidentes en mayor o menor medida, o incluso en ninguna, con la nuestra, se corresponderían con los distintos planos de que hablé.
Pero aun podría haber más. Desenvolviéndonos en una realidad parcial de cuatro dimensiones, insertada en una total de once, podría ser también que, perteneciendo a ella como pertenecemos, percibiéramos de alguna manera algo de aquello que nos envuelve y no captamos plenamente. Dado que no sería con nuestros sentidos, no podríamos traducirlo a concepciones posibles para nuestra mentalidad, que únicamente concibe en alto, largo, ancho y tiempo. Esto podría corresponderse con esa misma realidad captada por los distintos pueblos, que dio lugar a las distintas religiones según la explicación de cada cual, pero con coincidencias notorias entre ellas.
Finalmente, los dioses de que se habla en aquéllas, Lucifer, los ángeles y demás, podrían resultar seres multidimensionales. Seres, en su caso, capaces de percibir la realidad en su total dimensión y desenvolverse por toda ella a través de todos los planos y dimensiones que la conforman. La figura de Creador queda al margen de esta hipotética clasificación. De existir -la doctrina luciferina cree que lo hace-, este ser no sólo se desenvolvería a través de la realidad en su totalidad, sino que sería la fuente de ésta.
En fin, para entender la cosa más o menos hay que dedicar muchas horas a la lectura científica y proceder a la contrastación, pero he querido citar en éste artículo una comparación que suelo hacer cuando intervengo en debates sobre el tema. 
Encontraréis en muchos casos, círculos luciferinos de inspiración nacional-socialista y profundamente racista. Ello se debe a una muy polémica interpretación de la doctrina luciferina. Según ésta y como ya he descrito, se concibe al ser como de inspiración divina y el objetivo del adepto es recuperar su condición perdida. Ello ocurre a través de una larga evolución de la consciencia, desde los niveles básicos de la vida, pasando por el vegetal y animal, hasta llegar al ser humano. A medida que ésta avanza en intensión, reduce su extensión, Es decir, una única consciencia que estaría repartida en una gran masa vegetal, por ejemplo, llegaría a quedar condensada en un solo ser humano al término de su evolución. Pues bien, una vez llegados a este nivel –el del ser humano- ésta continúa a nivel individual y, según los defensores de la teoría racista, su culminación vendría en la figura del ario, que sería el máximo nivel de perfección física alcanzable en este plano. A esta teoría, seguida por un amplio sector de la doctrina, se opone otro igual, en el que me incluyo, que piensa que ario no es sinónimo de perfección, ni mucho menos. Hay individuos de otras razas tan evolucionados o más que el más ario entre los arios. 

Las doctrinas más cercanas al luciferismo son la WICCA y las neopaganas. La primera se acoge a una base bastante similar, pero desvirtúa –en opinión de los luciferinos- la esencia con sus postulados acerca del amor universal, el Bien y la oposición al uso de la magia negra. Bien y Mal son principios universales ambos. Tanta aberración supone el pretender eliminar totalmente el Bien de la naturaleza humana, como pretender hacer lo propio con su gemelo, el Mal. Ésta necesita de ambas contrapartidas e, intentando suprimir la influencia de una de ellas de la balanza, se rompe el equilibrio cósmico en aquélla. El adepto luciferino no es necesariamente maligno, como tampoco lo es su religión, pero tampoco benigno. Será pues capaz del mayor bien y del mayor mal, según convenga en su camino. Es aquí donde las hermandades que han practicado el sacrificio humano en los últimos años, como los Gipsy Jocker’s o los Iluminados suecos, buscan su justificación. Precisamente Gabriel Carrión, religioso e investigador de las sectas criminales, se ha pronunciado al respecto en los siguientes términos: 

“El peligro de los luciferinos es muy superior al de los satánicos porque su filosofía avala todas sus acciones. Para mí son el enemigo público número uno dentro del entramado del Maligno. Y digo esto porque están inmiscuidos en muchas actividades culturales, sociales y políticas de Europa, y porque para ellos todo vale, todo es justificable, nada es pecado. Se podría decir que Lucifer es el dios de la justificación, mientras que Satán lo es de la miseria y el dolor. 

Los luciferinos se apoyan en un sustrato teórico importante. Son personas pertenecientes a la clase media y media-alta, con un elevado nivel cultural. Son mucho más sibilinos que los satánicos y están mucho mejor preparados que ellos. Una secta luciferina no destruye mentalmente a sus adeptos, sino todo lo contrario; refuerza su personalidad, ya que hace que el luciferino asuma por sí mismo la filosofía que preconiza sin aparente ´comedura de coco’. En mi opinión, éste es un aspecto que da mayor solidez a su peligrosidad. 

Los luciferinos son racistas y no están al margen de los brotes actuales de xenofobia; para ellos la raza blanca es superior a las demás, es la más importante del planeta. Como adoradores del dios de la justificación, contemplan tranquilamente el hambre y las guerras , y, por supuesto, la destrucción de todas las razas por la suya.” 

Opino que se trata de una descripción bastante ajustada a la realidad. Peca en algunos aspectos, como el del racismo –ya comenté al respecto la división entre luciferinos-, de extender lo que reza para la parte al todo, pero, por lo demás, el hombre tiene criterio. En fin, es su opinión. 

En cuanto a los neopaganos, la diferencia respecto a los luciferinos radicaría en que los primeros pretenden permanecer estáticos, aferrándose a cultos del pasado, mientras que los segundos resultarían de la evolución o síntesis de éstos. 

Pues bien, con esto llegó al término de mi tan anunciado artículo sobre el luciferismo y su doctrina. Es muy posible que me deje muchas cosas en el tintero –tened en cuenta que estoy resumiendo toda una filosofía milenaria en unas pocas líneas-, pero con ello ya podréis formaros una primera idea sobre el tema y opinar con mayor conocimiento del mismo. 
( Escrito por Isabel goldwie . )                                                                          - Aunque nuestra forma de practica incorpora elementos del luciferismo tradicional descrito en este articulo, contamos con notables diferencias. Nuestra forma de culto es mucho más eclectica,  debido a la incorporación de tecnicas de magia del caos, no por ello queremos dar a entender que sea mejor, simplemente diferente.- ( Los monjes de la luna azul )

martes, 15 de enero de 2013

Sistemas de magia.

Hemos explicado ya aquí nuestros motivos para seguir el sendero de la mano izda pero dentro del mismo existen muchas vías. ¿ cual escoger ? La repuesta es la de siempre, escoge el camino con el que más afinidad sientas. Esto es igualmente valido para ambos senderos, el de la izda y el de la dcha. Por mucha eficacia que hayamos oído que se le atribuye al voodoo haitiano o al candomble de nada nos servirán esos sistemas si no presentamos el menor rasgo de afinidad hacia ellos. Afortunadamente los tiempos han cambiado, el mundo es más global y las personas son más permeables a las influencias culturales ajenas. Los continuos estímulos sensoriales despiertan herencias ancestrales insospechadas y sus consiguientes paradigmas. A día de hoy es más probable encontrarse gentes cuya psique se excite ante la imaginaria de los cultos nórdicos, cosa que antaño solamente produciría curiosidad o extrañeza, aunque siempre existieron las excepciones claro esta. La mayor difusión de información por otra parte, también propicia una mayor cantidad de estímulos a la hora de encontrar referencias de todo tipo que pueden atraernos con fuerza irresistible.

Si por el contrario somos de ese tipo de individuos iconoclastas a los que nada parece encajarles, también pueden encontrar su lugar; lo que hace unos años en cualquier ámbito habría sido considerado un síntoma de desequilibrio, inseguridad, inconstancia o simplemente de no tener las ideas claras hoy es perfectamente posible. Estoy hablando de construirse un sistema mágico a su gusto. Siempre me ha extrañado ver a determinados practicantes de magia llevarse las manos a la cabeza cuando se ha sugerido tal cosa, alguien debería señalarles a estos guardianes de la ortodoxia que en muchos casos los sistemas que siguen son reinterpretaciones de ideas anteriores, cuyos creadores han actualizado y renovado antes de acuñarlas de nuevo. Como decía Lavey “Te entregan el mismo regalo con un envoltorio diferente”.

Un buen ejemplo de metodología es la magia del Caos, no nos extenderemos aquí en su explicación, esta pagina cuenta con un buen numero de enlaces para que todo aquel que quiera conocer más se informe sobradamente. Baste decir que es una suerte de metasistema que permite la combinación de elementos del gusto del mago para la elaboración de un sistema particular y propio. Cuenta con una serie de técnicas comunes a todos los practicantes, como pueden ser la elaboración de sigiles y la creación de servidores, pero la forma de ejercerlas difieren notablemente de un Caoista a otro. Cabe destacar, ya metidos en el tema, que los sigiles han sido ampliamente empleados a lo largo de siglos aunque de otras maneras mas arcaicas. La creación de servidores por otra parte esta intrínsecamente relacionada con trabajos de evocación/invocación mágica pero de una manera mucho menos engorrosa que las formulas tradicionales de la magia ceremonial, aunque no por ello menos efectivas algo de lo que puedo dar fe . Llegados a este punto y a modo de ejemplo, diremos que en nuestra congregación la empleamos activamente en combinación con la imaginaria y parafernalia tradicionalmente achacadas al sendero oscuro. Las formas divinas, servidores y toda nuestra practica en general esta teñida de dicha “ estética “ ya que es aquello, como decíamos al comienzo de nuestro articulo, con lo que presentamos una mayor afinidad y más excita nuestra imaginación. Cualquiera que posea la sensibilidad suficiente para evocar sentimientos y paisajes al escuchar una melodía musical arrebatadora, sea esta del tipo que fuere, entenderá rápidamente lo que estamos intentando dar a entender...

Lucifer

Lucifer, cuyo nombre es de origen latino y significa “portador de luz” en tanto que proviene de “lucem” (luz) y “ferre” (portador), fue el querubín/arcángel más glorioso, bello e iluminado de toda la Creación; mas, por su orgullo y arrogancia, intentó igualarse al mismo Dios y condujo a un grupo de ángeles rebeldes para finalmente ser derrotado por el arcángel Miguel y caer a las profundidades del infierno, sitio que habría de gobernar hasta que sea destruido finalmente en el Juicio Final. Usualmente representado bajo el título de la “Estrella de la Mañana”, Lucifer, “el primer pecador”, es comúnmente visto como el mismo demonio que Satanás; no obstante, en este artículo nos centraremos no tanto en la entidad concreta y posiblemente real sino en el nombre “Lucifer” y lo que conlleva y en la entidad demoníaca en tanto que concebida bajo el nombre “Lucifer”.
.Para comenzar hay que dejar en claro que en realidad, pese a que algunos insisten en separarlos, Lucifer y Satanás son la misma entidad llamada de dos formas distintas, cuestión ésta que a la luz de múltiples investigaciones se ha confirmado que, como más adelante les explicaremos detalladamente, “Lucifer” no es sino un nombre que en el siglo IV fue introducido por San Jerónimo en la biblia Vulgata y que, si alguna utilidad ha llegado a tener, permite comprender mejor el estado antes de la rebelión del Diablo y, en consecuencia, resulta más apropiado que el nombre “Satanás” si lo que queremos es hablar del Diablo antes de su destierro del Cielo y caída al infierno, en relación a su rebelión y las cuestiones que se relacionan con aquella y en relación al Diablo concebido más que todo como una presencia simbólica construida en base a aquellos aspectos suyos más asociados con el nombre de “Lucifer” que con el de “Satanás”. Este último punto lo podemos entender mejor si pensamos por ejemplo en los masones, quienes hablan del Diablo como “Lucifer” y no lo toman tanto como un ser real sino como un arquetipo simbólico de la rebeldía, la intelectualidad y la iluminación.
En este artículo no hablaremos de Satán, entendiendo Satán como el título que se le dá a Lucifer tras su caída, recordemos que dicho título significa adversario, enemigo, acusador y proviene del arameo שטנא shatán.

Quién era antes de caer
Según el libro del profeta Ezequiel, Lucifer era un querubín antes de caer. En primera instancia el pasaje bíblico de donde se saca dicha teoría está dirigido al rey de Tiro en un tono y con unos propósitos semejantes al pasaje que Isaías dirigió al rey de Babilonia. La gran diferencia es que el pasaje de Ezequiel, incluso en la antigua versión hebrea, hablaba de un querubín, motivo por el cual tiene mucho más sentido interpretarlo en un segundo plano como un pasaje que alude también a Lucifer y su caída; cito: ‹‹Así ha dicho Jehová el Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura.  En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación.  Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas.  Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad.  A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector›› (Ezequiel 28:12-16).
No obstante las cosas se complican cuando pensamos en que para otra teoría mucho más conocida Lucifer era un arcángel; ya que, como bien se sabe, un ángel solo puede pertenecer a uno de los nueve coros angélicos, por lo que o bien era un querubín o bien era un arcángel…
Ahora, existe otro punto de vista según el cual Lucifer habría sido el primer ángel creado por Dios, un ángel inigualable en belleza, esplendor e iluminación intelectual, un ser que estaría por encima de las nueve jerarquías angélicas.



A la hora de preguntarnos si el nombre Lucifer pertenece realmente a un demonio o es solo un simple nombre, a nuestra mente puede acudir la siguiente pregunta: ¿Cual fue el primer texto donde comenzó a hablarse de un demonio bajo el nombre “Lucifer”? La respuesta sería: en la Vulgata, la traducción al latín de la biblia en hebreo, traducción hecha por San Jerónimo a finales del siglo IV (382. D.C.). Allí San Jerónimo alteró Isaías 14:12 de una forma radical.
En el pasaje original, lo que estaba en hebreo se podía traducir variadamente como “¡Cómo has caído tú del firmamento, oh estrella matutina, hijo del alba!” o “¡Cómo has caído tú del cielo, oh estrella matinal, hijo de la mañana!” ya que en hebreo, dentro del pasaje del que hemos puesto dos traducciones posibles, estaba escrito “helel ben shachar” y aquello significa “brillante hijo de la mañana”. En su lugar, San Jerónimo tomó “helel” (“brillante”, “resplandeciente”) y, traduciendo el concepto al latín como “lucem ferre” (“lucem” = “luz” y “ferre” = “portador”), aprovechó para colocar el siguiente nombre propio: “Lucifer” (“Lucifer” = “brillante”, “portador de luz”). Así se originó el verso bíblico de “¿Cómo caíste del cielo, oh Lucifer, hijo de la Aurora?”, verso que acarreó el nacimiento del mito de Lucifer y de todas las miles de páginas que a lo largo de la historia se habrían de producir en torno a dicho equívoco.
Pero: ¿a qué se debió la elección de San Jerónimo?, ¿fue acaso una decisión motivada por la simple búsqueda de la economía terminológica y de un mayor poder retórico para La Palabra de Dios o fue un acto premeditado bajo el cual se escondían fines de largo alcance inspirados en otros propósitos? Lamentablemente fue lo segundo, ya que el “santo” doctor de la Iglesia buscó lo siguiente al insertar el nombre “Lucifer”:
1. Buscaba opacar y en cierto modo cristianizar al mito grecorromano del dios menor Lucifer (hijo de la diosa Aurora) y de la misma Venus que, teniendo un correlato en el plano de la astrología-astronomía, cuando se elevaba en el amanecer recibía el nombre de  “Lucifer” y era así mismo conocida como la “Estrella de la Mañana”.
2. Buscaba desacreditar al muy influyente obispo Lucifer, un obispo pagano de la Iglesia Romana. En aquel entonces “Lucifer” era un nombre común y San Jerónimo, al haberse peleado fuertemente con aquel obispo, buscaba dañar su imagen al hacer que su nombre sea satanizado al asociarse a la imagen del mismo Diablo.
3. Buscaba dar mayor fundamento teológico a la teoría del Ángel Caído, hacer que las palabras de Jesucristo de “Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo” (Lucas 10:18) cobren más fuerza a través de un pasaje en el Antiguo Testamento.
4. Buscaba dar a la Iglesia mayor poder de control sobre sus fieles al exaltar (por realce nacido de la contraposición) la virtud de la humildad de forma implícita a partir de la construcción del retóricamente poderoso mito del ángel que descendió por su orgullo y rebeldía de una posición tan alta que le había llevado a recibir el título de “Estrella de la Mañana” —en consonancia con el significado de su nombre— para luego, tras su arrebato de soberbia, “caer del cielo como un rayo”.
Ahora, algo que no se puede pasar por alto es que en realidad aquel pasaje de Isaías aludía al rey de Babilonia, en eso todos los estudiosos concuerdan; aunque, obviamente, no todos concuerdan en que soloaludía al rey. Pero y bien: ¿por qué llamaría “estrella matinal, hijo de la mañana” al rey de Babilonia? Según se sabe los babilonios pensaban que su rey era hijo de los dioses Bel e Ishtar, dioses ambos que se asociaban con planetas y, en ese marco de vinculación entre dioses y planetas, al rey se lo asociaba con Venus, planeta al que también los babilonios conocían como la “Estrella de la Mañana”. Ligado a eso está el hecho de que por ciertas cuestiones mitológicas en la cultura popular de aquel entonces los babilonios creían que sus reyes eran deidades astrales y le daban a su rey el nombre poético de “Estrella de la Mañana”. Así, partiendo de la asociación entre el rey y la estrella y de una leyenda babilónica según la cual la Estrella de la Mañana había intentado ascender por encima del Alba y había caído vergonzosamente, Isaías alegoriza la gloria y caída del rey babilónico en un tono de burlesca imprecación. De allí que la Enciclopedia Judía nos diga que: ‹‹es obvio que el profeta, al atribuir al rey babilónico un exceso de orgullo, seguido de su caída, tomó la idea prestada de una leyenda popular relacionada con la estrella de la mañana››
 Finalmente, la inapropiada traducción de San Jerónimo originó un enorme problema teológico en torno a quien, Cristo o el Diablo, ostentaba realmente el título de la “Estrella de la Mañana”. Así, vemos en el Nuevo Testamento pasajes en los que Jesús es presentado de esa forma, por ejemplo: ‹‹Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, “la estrella resplandeciente de la mañana›› [Apocalipsis 22:16]. Por ello la Iglesia Católica ha eliminado el nombre “Lucifer” del libro de Isaías en las últimas ediciones de la biblia y, al eliminarlo de Isaías, lo ha eliminado de toda la biblia ya que, por ejemplo, Jesucristo nunca habló de “Lucifer” sino de “Satanás”. Para mostrarles la realidad de aquella corrección sirve este link. Allí pueden ver como en la llamada “Biblia Latinoamericana” ya no se habla de “Lucifer”; cito: ‹‹¿Cómo caíste desde el cielo, estrella brillante, hijo de la Aurora? ¿Cómo tú, el vencedor de las naciones, has sido derribado por tierra? En tu corazón decías: “Subiré hasta el cielo y levantaré mi trono encima de las estrellas de Dios, me sentaré en la montaña donde se reúnen los dioses, allá donde el Norte se termina; subiré a la cumbre de las nubes, seré igual al Altísimo”. Mas, ¡ay!, has caído en las honduras del abismo, en el lugar adonde van los muertos›› (Isaías 14:12-15)El fraude de San Jerónimo tuvo apoyo en obras de autores anteriores como Tertuliano y Orígenes de Alejandría (quienes supuestamente habrían hablado en cierta forma de Lucifer como demonio aunque nunca lo refirieron como un nombre en la biblia…) y en obras de grandes autores posteriores como o San Agustín de Hipona o Santo Tomás de Aquino. Así, no resulta extraño que se hayan generado equívocos y que en la Demonología actual esos equívocos hayan engendrado propuestas teóricas como las siguientes:
Para la ocultista moderna Dolores North o “Madeleine Montalbán”, Lucifer, entendido como la “Estrella de la Mañana”, es equiparable a Lumiel, Arcángel de La Luz; y, así mismo, sería el mismo ser que los satanistas conocen como Azazel o “La Antorcha de Babhometh”
Bajo una perspectiva interiorista y algo heterodoxa, Michael W. Ford piensa que Lucifer es en realidad un nombre que sirve como “máscara” al Adversario (Satanás) y que, a nivel del individuo, cobra vida como una fuerza impulsora, motivadora, iluminadora… como una fuerza cuya raíz se encuentra en la mente subconsciente, postura ésta que nos trae a la mente el ocultismo (acusado de luciferismo) de Crowley para quien la verdadera fuerza de la voluntad solo puede revelar su esencia tras un proceso en el cual el individuo da rienda suelta a los deseos reprimidos en la mente subconsciente…
En la Biblia Satánica de 1969 Lucifer es visto como uno de los cuatro príncipes de la Corona del Infierno, viniendo a ser el príncipe que gobierna el Este, que es “Señor del Aire”, —recordemos los elementos, también presentes en el Zodiaco: agua, tierra, aire, fuego— recibe el título de “Portador de Luz” y “Estrella de la Mañana” y representa el intelectualismo y la iluminación
Cabe decir que, pese a lo anterior, en los últimos tiempos parece que se ha extendido bastante la conciencia sobre lo ficticio de Lucifer (no como el Diablo, sino como el nombre que realmente era propio de El Caído) dentro de la Demonología. Por eso se nos da la siguiente definición en un diccionario de demonios bastante actual que aparece en múltiples webs; cito: ‹‹Este nombre significa el dador de luz y es erróneamente adjudicado a Satanás. Esto se debe a un pasaje en el libro de Isaías, donde el profeta menciona a Lucifer como un ángel caído y el hijo de la mañana. Isaías estaba aludiendo al Rey Nabucodonosor (el rey babilónico anteriormente nombrado) en esta descripción, según autoridades hebreas. El nombre en realidad, se refiere a la estrella del amanecer o del atardecer, lo que lo relaciona con Venus. En el Cristianismo, Lucifer y Satanás, son la misma entidad, debido a la identificación hecha por algunos de los padres de la iglesia, como San Jerónimo. Existen leyendas, que dicen que Lucifer, fue el primero de los ángeles caídos, no Satán, y que él, es quien gobierna los infiernos. En el Luciferismo, se le adora a Lucifer considerándolo el ángel de la luz, que debe liberar al hombre de la servidumbre del Creador. Ha de distinguirse del Satanismo, más vulgar y a menudo inmundo››
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Lucifer y el Ocultismo
El Luciferismo alude a una línea esotérica, filosófica y en algunos casos religiosa, que tiene como eje a la figura de Lucifer, ser a quien consideran un portador de la luz, un símbolo de la libertad e independencia, de la iluminación, la sabiduría, el conocimiento y usualmente la rebeldía, entre otras cosas. Básicamente se diferencia del Satanismo en el hecho de que generalmente concibe a Lucifer y a Satanás como dos entidades distintas. No obstante existe cierta ambigüedad a la hora de clasificar a un movimiento en una u otra categoría, ya que muchos movimientos se autodenominan luciferistas mientras que son considerados satanistas por la mayoría de grupos luciferistas…
El luciferismo encontró sus raíces en el gnosticismo dentro de lo que se conoce como “luciferismo gnóstico”, el cual era una doctrina que, a partir en gran medida de interpretaciones simbólicas no desprovistas de cierto vuelo imaginativo, afirmaba que Jesucristo era el hijo de Lucifer y que Yahvé, Jehová o como quiera que se llame al dios de los judíos que sale en el Antiguo Testamento, era en realidad un dios del mal, un Demiurgo creador y dueño del universo material. Lo susodicho lo sustentaban frecuentemente con aquel pasaje del Evangelio en que el Diablo tienta a Jesús cuando está ayunando en el desierto y con otro pasaje en que Jesús les dice a los judíos que su padre es Satanás y que ellos son adoradores de Satanás: en el primer pasaje se concibe que aquel Diablo no es Lucifer sino el dios de los judíos, el Demiurgo, creador y dueño del universo material, razón por la cual le puede ofrecer a Jesús el gobierno del mundo puesto que el mundo es suyo; en el segundo en cambio se piensa que Jesús estaba hablando de aquel celoso, vengativo, cruel y furibundo Yahvé del campamento de Moisés, razón por la cual creen ver allí un testimonio fiable (por venir de Cristo) de que el dios judío es un dios del mal.




Sectas y Religiones que Adoran a Lucifer
Streghería:
“Streghería”, cuyo significado etimológico proviene del italiano arcaico y significa “brujería”, es una religión neopagana de origen italiano que esencialmente se fundamenta en la brujería, deriva de los antiguos cultos etruscos y tiene influencias de la cultura gitana. Su principal deidad es Lucifer; aunque, al ser la Streghería una continuación del antiguo paganismo italiano, no concibe a Lucifer como el demonio cristiano sino como el dios latino Lucifer. No resulta por ello extraño que El Evangelio de las Brujas —texto que popularizó a la Stregheria como una popular forma de brujería y neopaganismo moderno y que fue publicado en 1899 por Charles Leland— narre el papel mesiánico de Aradia, quien era nada más y nada menos que una hermosa bruja hermana de Lucifer, la cual decidió, en el amenazante contexto del Medioevo, predicar la brujería con el fin de llevarla a un renacimiento que le permita convertirse en la religión predominante. Finalmente y de forma similar a la Wicca, la Streguería considera que la Naturaleza es sagrada y que la Magia es un camino benévolo de evolución y desarrollo espiritual.
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Yazidismo:
Esta religión, originaría del Kurdistán (país de mayoría musulmana), es de carácter monoteísta aunque pone un énfasis especial en el culto a los ángeles y, en esa línea, venera al Ángel Pavo Real o “Melek Taws”, el cual es una expresión simbólica del mismo Lucifer, quien según los yazidas, a manera de un Prometeo que roba el fuego de los dioses, se rebeló contra Dios para otorgarle al hombre el conocimiento. Sin embargo, a diferencia de los católicos, los yazidas creen que luego fue perdonado y restaurado en su autoridad de líder de la milicia celestial.
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Thelema:
Esta religión, fundada por el famoso Alister Crowley, no solamente promulgaba la liberación de los deseos subconscientes reprimidos por la mente consciente y racional sino que tenía como máxima el “haz tu voluntad” (contrario a la moral cristiana de “hacer la voluntad de Dios”) y, además, tenía como un eje primordial al mito de la muerte y renacimiento del dios egipcio Horus, dios que para los luciferinos es la versión egipcia del mismo Lucifer…
 Por otro lado, a nivel de lo que son escuelas esotéricas podemos citar las siguientes como portadoras de una cierta línea luciferina:
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Masonería:
Muy conocida resulta la acusación de luciferismo esgrimida contra los masones; aunque también, y cabe decirlo, muy controvertida, sobre todo si vemos que muchísimos masones han negado que haya una tradición luciferina en la Masonería o que se mencione a Lucifer como “portador de luz”. Y es que, según los autores que acusan a los masones de luciferinos, la Masonería enseña que Lucifer (a quien a veces llaman “Samael”) fecundó a Eva y engendró a los cainitas, quienes serían los forjadores del hierro y habrían de conservar su estirpe hasta Hiram Abif. Ahora, todo ese luciferismo es solo a nivel simbólico pues la Masonería se opone a casi todo dogma (uno de sus pocos dogmas es el de Dios como el Gran Arquitecto del Universo) y en realidad todo el relato de los cainitas es solo una alegoría en la cual Lucifer representa la iluminación y la emancipación y los cainitas representan a los intelectuales que, mediante sus batallas conceptuales contra la ignorancia y el dogma, liberan al hombre del error y de la esclavitud de las mentiras establecidas. Finalmente, debo señalar que es casi seguro que todas las acusaciones contra la Masonería sean falsas ya que en general guardan conexión con la llamada “broma de Taxil”, nombre que alude a como Leo Taxil, a fines del siglo XIX, creó una serie de obras en las cuales se sustentaba el supuesto luciferismo masónico mas, pasado el tiempo y habiendo sido efectuada una entrevista entre Taxil y el papá León XIII (quien también acusaba de luciferismo a los masones y admiraba la obra de Taxil), el rencoroso Taxil reveló que todo era una farsa hecha para burlarse de la Iglesia y sobre todo para vengarse de los masones por haberlo expulsado…
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La Golden Dawn u Orden Hermética del Alba Dorada:
La Golden Dawn fue fundada en Inglaterra en el año de 1888 como una fraternidad ocultista de magia ceremonial marcada por un carácter fuertemente ecléctico en el que intervenían influencias como la Kabala, la Quiromancia, el Tarot, la Alquimia, el Gnosticismo y hasta la tradición rosacruz. Al igual que otras sociedades esotéricas caracterizadas por un fuerte secretismo, la Golden Dawn fue acusada por incluir cultos a Lucifer entre sus prácticas, acusación que no podemos tomarnos como una verdad incuestionable sino como algo que probablemente esté inspirado en la ignorancia, el fanatismo religioso y el prejuicio, entre otras cosas…
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Algunas otras:
Otras organizaciones no tienen la importancia de las anteriores, por lo cual simplemente me limito a nombrarlas: The Children of The Black Rose, creada por Nate Leved; Los monjes de la luna azul atribuida a Daniel noctis, la Iglesia de Lucifer, de Robert Stills; The Order of Phosphorus, de Michael W. Ford; The Ordo Luciferi, de Billy alias “Luciano Negro”.
 FUENTE:http://www.demonologia.net/ articulo-Lucifer el angel caido.