martes, 12 de marzo de 2013

Magia de Sangre.

                                                                                         “ Yo he conocido al dios de las tumbas. Para vivir se alimenta de la angustia y del vértigo. Este es el juego del loco sagrado, que desciende a los infiernos para quitar una a una las mascaras de la vida y la muerte.”                                                                                                                                  ( Jean paul Bourre- La sangre la muerte y el diablo )                                                                            Otra de las formas de magia de la que puedo dar testimonio a propósito de su potencia es de la magia de sangre. Antes de que nadie se rasgue las vestiduras y pida que me encarcelen. Aclaro que explicaré mi particular modo de llevar a cabo esta practica al final de este articulo. La entera practica de la magia de sangre, o como vulgarmente se la conoce “ magia roja “, se sustenta sobre una ceremonia conocida como misa roja. Sobre dicho rito citamos:                                                                                                                                      “ La ceremonia básica luciferina es la Misa Roja, llamada así por los sacrificios rituales que en ella tienen lugar y que, dependiendo del fanatismo y/o implicación del grupo o individuo con sus principios, irá desde la simple inmolación de un gallo negro, hasta la ofrenda de una vida humana. Esto resultará estridente para muchos, pero hay que pensar que sólo luciferinos muy avanzados y ya en el último nivel alcanzable en esta vida, o bien meros desequilibrados que impropiamente se consideran tales, llegarán al último extremo, y que entre ellos hay amantes de los animales que lamentan tener que recurrir a la muerte de una pobre ave, pero que recurre a ella como vosotros cuando coméis su carne. La Misa Roja es la ceremonia religiosa por antonomasia, practicada por la humanidad desde hace miles de años. Jesucristo, en su última cena, simbolizó la sangre con el vino, aboliendo con ello el sacrificio ritual practicado hasta entonces por el pueblo hebreo –al igual que por todos los de la antigüedad, de resultas de lo cual, como dice el maestro Bourre en el único libro dedicado al tema que vale la pena leer, la Misa Católica no resulta más que una parodia de la Misa de Sangre original, y la Misa Negra, concebida por los teólogos medievales como simple inversión de la anterior, quedaría todavía como parodia de la parodia”.                    ( Isabel Goldwie )

                                                                                                          Es evidente para cualquiera, que físicamente hablando, el liquido vital no alberga propiedad alguna capaz de operar cambios extraordinarios en nosotros. Pero aquí no estamos tratando de algo que tenga que ver con lo mensurable por nuestros sentidos mundanos. Estamos hablando del simbolismo que encierra la sangre en el conjunto de unos ritos y practicas, que acompañan al hombre desde que este salió de la oscuridad de la noche de los tiempos. El peso que semejantes practicas han dejado en el inconsciente colectivo de las personas es difícil de cuantificar. Baste citar, a modo de ejemplo, la fascinación que una simple hoguera y el fuego que en esta arde, es capaz de producir en cualquier persona. Todo el que diga que no a experimentado ningún tipo de leve regresión o ensoñamiento, al contemplar un fuego en una noche al aire libre, probablemente miente.
 

                                                                                                          La carga mágica que subyace en toda forma de rito en el que se vea implicada la sangre es enorme. Díganme si no, a que responde el que subsistan cosas como las corridas de toros, ( si las corridas de toros no son un ejemplo de magia de sangre con sacrificio animal y rito incluido, no se que puede serlo ), o determinadas practicas de vampirismo entre ciertos grupos de ocultistas contemporáneos, por citar dos ejemplos. El uno mundano y el otro esotérico. Citaremos aquí solamente métodos sencillos de emplear la sangre en nuestros rituales. Contar más a día de hoy sería arriesgarse a ser censurado por la corriente imperante dentro de lo políticamente correcto. En estos tiempos de democracia, atraer las iras de algún grupo de activistas que pondrían el grito en el cielo es cosa fácil, argumentando que hago apología de determinadas practicas. Uno de los primeros usos que podemos encontrar para el liquido vital es el de potenciador. Cualquier tipo de ceremonia mágica destinada a la obtención de algo, es susceptible de ser potenciada con sangre. Otro posible uso es el de crear vínculos, la sangre, en este caso la propia, amarra poderosamente cualquier objeto a la persona que lo creo. El ejemplo es igualmente valido para otros fluidos corporales como el semen o el flujo menstrual, aunque entre uno y otro tipo de sangre y fluido ,existen matices sobre para que emplearse. A la hora de crear vínculos mágicos entre los participantes o miembros de una congregación mágica también es valido su empleo. Esto puede ser realizado de diversas formas, incluyendo su ingesta para los menos melindrosos. Los restos de sangre en objetos pertenecientes a difuntos, anclan su presencia a este plano y prolongan su influencia, a la par que posibilita su contacto o el que nos echen una mano en los ritos. Cenizas, huesos, restos, todo ello alberga un poderoso magnetismo que puede ser empleado. Para todos aquellos que busquen profundizar en el tema con más detalles existe un libro que recomiendo fervientemente. Toca el tema en exclusiva y al igual que Isabel Goldwie, yo también considero a su autor un pionero y un maestro. Con el tengo una deuda vital, ya que su obra me coloco en el camino que a día de hoy recorro. El libro es “ La sangre la muerte y el diablo “ de Jean Paul Bourre. Quede claro que lo que recomiendo es su lectura y no su practica, cada cual es libre de recorrer su propio camino.

                                                             LA MISA ROJA                                                                                                                                              La descripción de este rito no puede afrontarse de manera exacta, pues cada grupo tiene preferencias a la hora de practicarla. El lugar perfecto para realizarla es un cementerio, siendo ideal que entre los que allí descansen, se encuentren los restos de algún practicante de los antiguos ritos. Se nos podrá decir que eso es profanación. Bien, entonces habremos de acusar a la iglesia de apropiación, ya que a pervertido un rito mucho más antiguo que sus edulcoradas practicas. Para los adeptos a la misa roja estas practicas no son en absoluto sacrílegas. Ellos piensan que todos los cementerios son templos destinados a que el hombre despierte. Que despierte a través de entenderse, de manera diferente, al comprender su propia muerte.
El lugar es preparado, la tenue luz de las antorchas propicia el que despierten los sagrados misterios de la noche. A la luz vacilante de las llamas son pronunciadas las primeras invocaciones. Toda la oscura parafernalia es desplegada, cálices, restos, huesos, símbolos. Objetos destinados a transformar ,el recuerdo de unos dioses más viejos que la memoria del hombre, en presencias vivas.
Una daga ritual es descubierta de su envoltura, se esgrime con la reverencia propia de un objeto sagrado, empleado únicamente para un solo fin. En un momento dado, los sagrados nombres de las deidades escogidas reverberan con fuerza en el aire. Sus nombres traen ecos de un recuerdo de esplendor, gloria, y genuina pureza de practica. Formulas y ensalmos, que ya eran viejos antes de que babilonia existiera, son recitados. La atmósfera reinante es atemporal, no es el presente, es un continuo. Una perpetuación de un rito que perdura y que solo morirá con el ultimo hombre de la tierra. Finalmente un destello rápido cruza el aire cargado de humo, los ensalmos cesan y una criatura se agita decapitada. Su vida escapa a borbotones por la herida abierta. El rito continua...”                                                                                Esta recreación es un ejemplo de cosas que podemos ver en una misa roja. Huelga decir que las fuerzas allí despertadas, magnificadas por el sentir de quienes para esta antigua liturgia se reúnen, están más allá de toda descripción. Han de sentirse. En lo que atañe a mi practica personal , si, empleo la sangre y la empleo mucho. También he llevado a cabo otras formas de rito que no detallaré aquí... Yo no considero estas practicas sacrílegas y comparto estas creencias, pero soy consciente de que la mayoría no. En cuanto a la sangre obtenida para mis practicas es muy sencillo, es la mía propia, esto en muchas ocasiones le otorga un valor añadido a su empleo. La gran mayoría de las practicas del sendero de la mano izquierda están fuertemente imbuidas de antinomianismo, es decir, de una marcada tendencia a ir en contra de lo establecido como forma de crecimiento y ruptura de condicionamientos. Aparte de su uso como fetiche, el simbolismo de la sangre abarca significados esotéricos más profundos, que por su alcance pienso que no deben ser mentados aquí. Baste decir que tarde o temprano, todo practicante del sendero de la mano izquierda se topará con la sangre en algún momento de su desarrollo. Lo comentado en este articulo no es muy diferente de otros contenidos que circulan por la red, o de ciertos libros que todo el mundo puede llegar a conseguir. Puede que algunas imaginaciones en exceso “ fertiles “ puedan pensar que estamos haciendo mención encubierta, a sacrificios rituales de lactantes en altares de piedra o algún otro aberrante desvarío mental. Como ya mentamos en la declaración de principios, no vamos más allá en el desarrollo del tema de la magia de sangre, precisamente para no dar pie a ese tipo de mentalidades, a la creación de practicas dramáticamente malinterpretadas.


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